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DISCURSO EDITORIAL |
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A pesar de que el país aún tiene enormes trabas para su realización integral, no se puede negar que este año al menos hemos tenido alguna que otra buena noticia que nos hace abrigar una esperanza que a veces parece esquiva. Este año los peruanos hemos gritado a viva voz el triunfo del Cienciano sobre el Boca Junior, cuando campeonó en la Recopa Sudamericana; hemos aplaudido al ver a Sofía Mulanovich alcanzar la gloria al convertirse en la número uno del mundo; nos hemos emocionado cuando en China Maju Mantilla -trujillana por añadidura- alcanzó la corona de Miss Mundo. No todo es negativo en este país tan hermoso y tan complicado a la vez; sí es verdad que podemos lograr estar en la cima del mundo cuando nos los proponemos. Algunos de nuestros compatriotas ya lo han demostrado. Pero este año hemos tenido desde luego noticias malas, malísimas. Hemos regresado de algún modo al ajusticiamiento tribal y sanguinario, hemos vuelto a caer en errores que ya creíamos superados, nuevamente han salido a relucir episodios de corrupción en los entes gubernamentales, se ha visto cundir aquello que puede ser llamado como la “cultura de la denuncia”, y, además, entre otras perlas, nuestra selección de fútbol fracasó en la Copa América en la que nosotros mismos hicimos de anfitriones. Después de todo, las noticias malas o no deseadas siempre estarán ahí como condición indispensable del camino que un pueblo se ve obligado a seguir. De lo malo se aprende más, reza una sentencia harto conocida. Y porque creemos que es necesario recordar lo malo para que no se vuelva a repetir, y lo bueno para inspirarnos con su espíritu positivo, presentamos en esta edición un resumen con lo más importante acontecido en el 2004. Entre triunfos, penas, alegrías, logros, decepciones, miedos, optimismo, orgullo y demás. Todos estos ingredientes marcaron el año y aquí los recorremos a través de un breve compendio. También hemos creído conveniente observar y evaluar el desempeño de nuestras autoridades, de los titulares de los distintos sectores, de manera especial en todo lo que concierne a las obtenciones consignadas en el año. El periodismo a menudo olvida que parte de su labor estriba en la necesidad de destacar los rasgos positivos de una gestión, sin dejar de lado las limitaciones pertinentes y los puntos negativos que siempre están presentes. Que este año pues sea un nuevo inicio que nos ponga ante la posibilidad de ser mejores. Nunca está demás el optimismo, menos aun en vísperas de un año nuevo. A quienes formamos parte de VEa, nos satisface enormemente haber llegado a ustedes con la misma periodicidad, con la misma constancia, desde que iniciamos este proyecto. Y este año también sea pues extensivo el compromiso de seguir llegando a cada uno de ustedes con un producto que debe por supeusto ser cada vez mejor. A pesar de que el país aún tiene enormes trabas para su realización integral, no se puede negar que este año al menos hemos tenido alguna que otra buena noticia que nos hace abrigar una esperanza que a veces parece esquiva. Este año los peruanos hemos gritado a viva voz el triunfo del Cienciano sobre el Boca Junior, cuando campeonó en la Recopa Sudamericana; hemos aplaudido al ver a Sofía Mulanovich alcanzar la gloria al convertirse en la número uno del mundo; nos hemos emocionado cuando en China Maju Mantilla -trujillana por añadidura- alcanzó la corona de Miss Mundo. No todo es negativo en este país tan hermoso y tan complicado a la vez; sí es verdad que podemos lograr estar en la cima del mundo cuando nos los proponemos. Algunos de nuestros compatriotas ya lo han demostrado. Pero este año hemos tenido desde luego noticias malas, malísimas. Hemos regresado de algún modo al ajusticiamiento tribal y sanguinario, hemos vuelto a caer en errores que ya creíamos superados, nuevamente han salido a relucir episodios de corrupción en los entes gubernamentales, se ha visto cundir aquello que puede ser llamado como la “cultura de la denuncia”, y, además, entre otras perlas, nuestra selección de fútbol fracasó en la Copa América en la que nosotros mismos hicimos de anfitriones. Después de todo, las noticias malas o no deseadas siempre estarán ahí como condición indispensable del camino que un pueblo se ve obligado a seguir. De lo malo se aprende más, reza una sentencia harto conocida. Y porque creemos que es necesario recordar lo malo para que no se vuelva a repetir, y lo bueno para inspirarnos con su espíritu positivo, presentamos en esta edición un resumen con lo más importante acontecido en el 2004. Entre triunfos, penas, alegrías, logros, decepciones, miedos, optimismo, orgullo y demás. Todos estos ingredientes marcaron el año y aquí los recorremos a través de un breve compendio. También hemos creído conveniente observar y evaluar el desempeño de nuestras autoridades, de los titulares de los distintos sectores, de manera especial en todo lo que concierne a las obtenciones consignadas en el año. El periodismo a menudo olvida que parte de su labor estriba en la necesidad de destacar los rasgos positivos de una gestión, sin dejar de lado las limitaciones pertinentes y los puntos negativos que siempre están presentes. Que este año pues sea un nuevo inicio que nos ponga ante la posibilidad de ser mejores. Nunca está demás el optimismo, menos aun en vísperas de un año nuevo. A quienes formamos parte de VEa, nos satisface enormemente haber llegado a ustedes con la misma periodicidad, con la misma constancia, desde que iniciamos este proyecto. Y este año también sea pues extensivo el compromiso de seguir llegando a cada uno de ustedes con un producto que debe por supeusto ser cada vez mejor. |
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