CIUDAD

EN EL CENTRO HAY SITIO

Plan de manejo busca cambiarle el rostro al cada vez más insostenible centro histórico de Trujillo a través de la implementación de módulos de vivienda, establecimientos comerciales y turísticos, aunque en realidad esto encierra mayores complejidades. ¿Convertir en zona viva al centro sería la solución a los problemas que hoy lo agobian?

El especialista Fernando Carrión lo ilustra muy bien en pocas líneas: “Las urbes de América Latina han pasado de su condición de ‘ciudades de campesinos’ a la ciudad de pobres, y en ese proceso los centros históricos se convierten en el espacio central del mundo popular urbano: tugurio, comercio ambulante, prostitución e informalidad. La centralidad histórica cobra un sentido contradictorio: riqueza histórico-cultural y pobreza económica y social”.

¿Quién se atrevería a negar que eso es precisamente lo que ha venido pasando con el centro histórico de Trujillo? Al descuido en el ornato público y sus monumentos arquitectónicos, así como al clima de marginalidad (orates y mendigos de día, travestis, prostitutas y delincuentes de noche), se han sumado en los últimos años otros ingredientes como el caos vehicular, que a su vez ha traído una gran contaminación ambiental y sonora.

Esta situación es la que empujó el año pasado a que se establezca el denominado Plan de Manejo del Centro Histórico de Trujillo, impulsado principalmente por la Municipalidad Provincial de Trujillo (a través del Proyecto Especial del Centro Histórico de Trujillo - PECHT), el Instituto Nacional de Cultura, el Colegio de Arquitectura y el Colegio de Ingenieros. Este plan, concebido y formulado como un instrumento de desarrollo concertado y participativo, tiene como objetivo lograr una centralidad fortalecida y mejoramiento urbano, protección, conservación y puesta en valor del centro histórico, desarrollo social y económico equilibrado y sostenible, mejoramiento de la calidad ambiental y mejoramiento de la gobernabilidad.

Como parte del Plan de Manejo del Centro Histórico está consignada la construcción de módulos de vivienda, de establecimientos comerciales y espacios turísticos. De lo que se trata -subrayan sus promotores- es de contar con un centro histórico vivo. En la actualidad, ya se puede apreciar en la cuadra 7 del jirón Ayacucho la construcción de un módulo habitacional. Sin embargo, hay quienes aún dudan de que la idea de “poblar” el centro sea factible.

 

¿VECINOS DEL CENTRO?

El regidor trujillano de Desarrollo Urbano, Víctor León Álvarez, es quien tiene a cargo la implementación de las viviendas en el centro de la ciudad. En realidad, él es uno de los mayores defensores de este proyecto que busca cambiarle la cara al centro histórico. Talvez por eso mismo es que ha sido blanco de las críticas de algunos que lo consideran “un soñador sin sustento”. León Álvarez, pese a ello, se ha mantenido hasta ahora firme en su posición; el regidor está convencido de que sólo habitándolo y dándole vida se va a recuperar al centro histórico.

“Ha quedado demostrado que los vecinos, con su capacidad de organización, son los mejores combatientes de su territorio, los mejores defensores de sus valores y costumbres. Nadie mejor que ellos para luchar contra la informalidad, la inseguridad, el desorden. A través de sus juntas vecinales ellos deberán luchar por expulsar del centro a las personas de mal vivir, así también, por eliminar los ruidos que hoy agobian esta zona”, manifiesta León Álvarez.

El regidor cree en ese sentido que los ciudadanos, verdaderos agentes del centro histórico, se deberán juntar además para establecer parámetros. “Por ejemplo, para determinar hasta cuántos decibeles deben expulsar su sonido ciertos locales, o qué cantidad de vehículos pueden ingresar a tal hora, etcétera”.

Pero no todos piensan igual. Uno de sus colegas, el regidor municipal Rolando Alarcón, encuentra como principal impedimento para establecer módulos de viviendas en el centro la grave situación del sistema de agua y alcantarillado. Mientras este problema no sea resuelto, no se puede hablar de viviendas, afirma Alarcón, aunque no opina lo mismo en el caso de los establecimientos comerciales, los cuales a su juicio requieren de estos servicios en menor proporción.

Los representantes del Instituto Nacional de Cultura en La Libertad también creen que este problema es grave, aunque no del todo decisivo, pues ya existen avances para su solución. Julia Pechón Bustamante, jefe del Departamento de Arquitectura del INC - La Libertad, comenta que precisamente la empresa Sedalib está ahora abocada a la búsqueda de financiamiento para la instalación de redes de agua y desagüe, pues, como se sabe, las que posee nuestro centro tienen décadas de antigüedad. “Nosotros no tenemos ningún inconveniente en que se ejecute algún proyecto de vivienda, sea privado o del Estado. Pero lo primero que debemos determinar es cuál es el área tangible y el área liberada de cada inmueble”, aclara Pechón Bustamante.

Víctor León, a su vez, tiene una respuesta para Rolando Alarcón. “Con ese criterio entonces no crecería ninguna ciudad ni ningún asentamiento humano. Lo que se debe hacer es lograr que el gobierno local, el empresariado e incluso el Estado se comprometan en la prestación de servicios. No podemos esperar. Cuando Diego de Almagro fundó la ciudad no esperó a que primero pongan agua y desagüe. No se puede supeditar el desarrollo urbano a la prestación de servicios; aquí se busca que la ciudad crezca dentro de un equilibrio y una sostenibilidad social y económica”, expresa.

 

CIUDAD VIVA

En este tema, por lo que hemos podido ver, se percibe cierto desentendimiento entre el INC y el Colegio de Arquitectos. El decano de este colegio profesional en La Libertad, Carlos Malca Cuba, cree que aún el diálogo entre las instituciones involucradas no es suficiente, y que se debería evaluar todos los avances concernientes al centro histórico, en especial después del último fracaso que tuvo Trujillo al dejar pasar la oportunidad de ser Patrimonio  de la Humanidad.

“Hace unos tres años recibimos la visita de un representante de la UNESCO y nuestro centro histórico no pudo calificar como Patrimonio de la Humanidad. Se tendría que ver cuánto se ha avanzado desde entonces. Hay que preocuparse más, poner el tema sobre el tapete, comenzar a discutir”, dice Malca Cuba.

Para él resulta también importante la recuperación de casonas antiguas, algo que no se puede concretar por falta de recursos y por la dilación de trámites en el INC, que incluso debe acudir a su sede en Lima para dar procedimiento a los expedientes. El decano del Colegio de Arquitectos en La Libertad por ello invoca al INC a que sea más ágil en sus trámites y así poder aprobar sin mayores pérdidas de tiempo los proyectos que se deben ejecutar en el centro.

Pero la directora del INC - La Libertad, Lutgarda Reyes, afirma que ya no existe demora en los trámites. “En esta gestión somos mucho más expeditivos, contamos con profesionales con experiencia que trabajan con nosotros, que viabilizan rápidamente la documentación. Yo creo que ya no debe haber pretextos, no es verdad que estén durmiendo los expedientes”, sostiene Reyes.

Además, señala que el INC ha abierto el diálogo para que las demás instituciones convengan en un solo objetivo, pues de eso va a depender el éxito de la ciudad.

En lo que sí coinciden el INC y el Colegio de Arquitectos, es en que la autoridad municipal debe cumplir un papel primordial. La dación de normas adecuadas y el estricto cumplimiento de éstas son claves para el desarrollo sostenido del centro. “Por ejemplo, el colapso del tránsito vehicular con insoportables ruidos en horas punta tiene que ver con el ámbito estrictamente municipal, pues como se sabe hay una ordenanza municipal que está demorando”, dice Lutgarda Reyes. Por su parte, Carlos Malca Cuba opina: “El principio de autoridad es vital. Paralelo a la emisión de ordenanzas debe haber un estricto cumplimiento de las normas, no como ahora que vemos que existe un gran incumplimiento en muchos aspectos”.

El regidor Víctor León insiste en que así como nos estamos llenando de taxis, también estamos acumulando terrenos baldíos, lo que empeora el asunto. La presencia de vecinos traería la solución a tantos problemas en el centro histórico, según su opinión. “Estoy convencido de que cuando de solucionar problemas ciudadanos se trata, ni la policía nacional ni la policía municipal pueden más que la comunidad”, sentencia.

DE OTROS SITIOS

La arquitecta ecuatoriana Mónica Moreira, experta en política y gestión de centros históricos, ha seguido de cerca el proyecto de desarrollo integral en la Habana Vieja, una experiencia perfectamente replicable a otros centros históricos de Latinoamérica. Ella lo considera un modelo de gestión aceptable que vigila celosamente tres criterios de gran importancia si de recuperación urbana y ciudadana se trata: habitabilidad, accesibilidad y progreso económico.

El arquitecto salvadoreño Mario Lungo, consultor internacional, afirma asimismo que el proceso de recuperación de los centros históricos enfrenta una creciente homogeneización de todas las expresiones culturales y a la vez su fragmentación. “No se puede perder de vista que los jóvenes van construyendo nuestros valores, y si queremos que ellos también se apropien del proceso de recuperación de los sitios, hay que ofrecerles opciones culturales acordes con sus expectativas”, dice.

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