|
|
|
EDITORIAL |
|
|
EL CUARTO PODER |
|
|
Ocho de cada diez peruanos asegura confiar “poco” o “nada” en los medios de comunicación social. Así lo revela una encuesta realizada recientemente por la Universidad de Lima a solicitud del Consejo de la Prensa Peruana. La cifra es preocupante y ha generado un encendido debate entre quienes ejercen con honestidad la difícil tarea de informar a la población. De hecho, la presentación de la mencionada encuesta -realizada en uno de los auditorios de la citada casa de estudios- tuvo una convocatoria masiva en la que participaron directores de medios, académicos, representantes de entidades del Estado, y por supuesto, una gran cantidad de periodistas de diferentes ciudades del país. El propósito de este cónclave fue, pues, analizar la problemática de la prensa nacional de los últimos años y proponer alternativas de solución. La tentación del sensacionalismo, algunos excesos por la creciente competencia, la falta de sintonía con los problemas cotidianos de la gente y la insuficiente investigación del hecho noticioso fueron señaladas como posibles explicaciones ante los desalentadores resultados arrojados por la encuesta. Pero esta percepción negativa de la gente sobre la prensa nacional tiene una explicación mucho más simple: aún está fresco en el recuerdo de los peruanos la nauseabunda compra de la línea editorial de los principales medios por parte de la mafia fujimontesinista. Es difícil olvidar la imagen de un Montesinos formando una montaña de billetes ante los ojos codiciosos de los broadcasters más importantes del país. O los titulares de los diarios 'chicha' que acribillaban la honra de todo aquel que tuviera la 'osadía' de ser un obstáculo en el camino reeleccionista del prófugo ex mandatario. Por eso, si bien es cierto que la prensa en general debe estar vigilante de sus propios yerros, es importante remarcar un hecho fundamental: la prensa es y será una actividad fundamental para la defensa de los derechos del ciudadano de a pie y el accionar transparente del Estado. Así lo demuestran los diferentes medios de comunicación que han logrado destapar las corruptelas del gobierno, fiscalizar alcaldes y presidentes regionales, detener el abuso de ciertas empresas y servir como un vehículo de expresión de los reclamos ciudadanos. Debemos ser responsables, sí, pero sin renunciar a nuestra misión: ser un permanente ojo vigilante del poder y de sus peligros. Por lo demás, es evidente que hoy existe una irrestricta libertad de prensa en el Perú cuyos nuevos aires son el sustento de la democracia. |
|
Revista Vea, Todos los Derechos Reservados, Prohibida su copia y Reproducción sin autorización
|
|