POLÍTICA

 

EL RETORNO DEL (CUENTO) CHINO

Recargado y chino de risa, Alberto Fujimori nos quiere ver la cara a todos los peruanos una vez más.

 

Escribe: DIONISIO MANTILLA LEÓN

DESCARADO. Alberto Fujimori alista su retorno político al Perú desde el Japón.

¿Fujimori sacando su DNI peruano? ¿Piensa acaso regresar al Perú? La noticia no dejó de provocar asombro, mucho más los entretelones ocurridos en el escenario de estos hechos: el Consulado peruano en el Japón, donde un grupo de ciudadanos peruanos le cedían lugar en la cola y lo que es más, el mismo Cónsul peruano le brindaba deferencias, como si dicho personaje hubiera sido un modelo de estadista y no estuviera requerido por la justicia peruana.

AÑOS ATRÁS

Eran los estertores de la dictadura y ya Olivera había puesto al descubierto la podredumbre del régimen fujimorista con el vídeo Kouri- Montesinos. Alberto Fujimori, luego de la pantomima policial armada para buscar a Montesinos, pretexta un viaje a un país asiático con el propósito, según dijo, de asistir a una cumbre de mandatarios. Pero en lugar de ello tuerce el camino y se dirige al Japón llevándose más de l00 maletas con un contenido que hasta ahora es toda una incógnita.

         Pocas horas después, instalado ya cómodamente en el Japón, envía un fax presentando su renuncia al cargo de Presidente del Perú que durante diez años había detentado.

         Estando en la tierra (su tierra) de sus ancestros y viviendo como un rey, Fujimori se ha mantenido fuera del país desde hace cinco años huyendo de la inquisición del Poder Judicial e inventando mil argucias para evitar retornar al Perú y dar cuenta de sus fechorías, pero cuidándose, eso sí, de mantener vivas las llamas de la ilusión de sus seguidores quienes según él (y el Diario “La Razón”) reclaman su presencia para conducir por tercera vez los destinos de la nación de la cual fugó.

LA EXTRADICIÓN

Una de las medidas para combatir la corrupción fujimontesinista ha sido no únicamente detener al cerebro de la mafia, Vladimiro Montesinos, sino a los militares y civiles corruptos que luego de su captura y juzgamiento purgan condena en el penal San Jorge. Aunque algunos se hallan prófugos como Ernesto Schutz, Víctor Malca, etcétera. Una acción de combate a la corrupción que fuera iniciada por el gobierno de Valentín Paniagua y continuada por el presente régimen de Alejandro Toledo.

         Empresa que, sin embargo, aún permanece sin ser completada al no prosperar el pedido de extradición del dictador. Esto por la sencilla razón de que no existe entre nuestro país y el Japón un “Tratado recíproco de extradición”. Y se trata de un impedimento que aún no ha sido suplido por otra fórmula judicial que haga posible su regreso coactivo al Perú, aunque la verdad, el mismo gobierno japonés se encargaría de rechazar por considerarlo su connacional.

         Mientras tanto el peruano-japonés que en el Perú se jactaba de ser un modelo de desprendimiento afirmando que  ganaba sólo 2.000 soles mensuales, vive holgadamente en un hotel de lujo en Tokio, ennoviado con una millonaria japonesa y entregado a la tarea de escribir un libro acerca de su vida.

EL RETORNO

Sin embargo, la vanidad y el hambre de poder parecen haber surgido nuevamente en Fujimori, quien pretende retornar al país. Una vanidad que ha sido alimentada por el remanente de seguidores liderados por Carlos Raffo y Carlos Orellana y con el decidido apoyo de Carmen Lozada, Luz Salgado, Martha Chávez, Martha Moyano, entre otros; seguramente contando con el poder económico del sátrapa fugado y el grupo de empresarios fujimoristas que permanecen en el anonimato. Se da forma así a un movimiento político con el nombre de “Sí cumple”, cachacienta frase de rechazo a Toledo que, según la mayoría de peruanos, “no cumple sus promesas”.

         Este movimiento tiene su canal de comunicación en la famosa “Hora del Chino”, que ahora se transmite sin obstáculo por Internet y que le permite enviar sus 'esperanzadores mensajes' de regreso, emitir órdenes para consolidar su movimiento, contrarrestar los ataques a su gestión y lanzar acervas críticas al gobierno de Toledo y a toda la clase política peruana.

EL TRASFONDO

¿Fujimori puede volver al Perú para participar en el proceso electoral del 2006? Indudablemente que no. Una inhabilitación dada por el Congreso de la República de ejercer cargo público durante diez años consecutivos lo impide. Esta disposición legal ha sido ratificada por el Tribunal Constitucional y aceptada por el Jurado Nacional de Elecciones. ¿Entonces por qué los sucesivos ofrecimientos de regresar? Pues nada más ni nada menos que para hacer crecer su movimiento en torno a su figura, con una aureola de “perseguido político” y bajo el argumento de que nada le ha sido probado hasta la fecha, y esto en gran parte debido a la conocida inoperancia de nuestro débil Poder Judicial.

         El crecimiento se daría aprovechando también los errores de este gobierno, así como de todos los partidos políticos. Por ello, al estar impedido de participar, al final de los plazos electorales establecidos probablemente colocará en la plancha presidencial a conspicuos personajes del fujimorismo y sus simpatizantes. Entre éstos no nos extrañaría ver a Javier Valle Riestra, quien se ha convertido últimamente en uno de sus más fervientes defensores.

         Ante un hipotético triunfo (que no está para nada descartado si tomamos en cuenta el conocido defecto de muchos peruanos de olvidar rápidamente los yerros de nuestros gobernantes) del movimiento “Sí cumple”, así como de sus congresistas, estaría allanado el camino para, a través de una amnistía política, pasar al “borrón y cuenta nueva” de sus pecados y latrocinios, así como el de sus cómplices, que no son pocos. De esta manera habrían de salir entonces en libertad las decenas de corruptos que ahora purgan pena.

Éste es el cuadro final que han soñado y siguen soñando Fujimori y sus adeptos ubicados en el lado oscuro de la política peruana.

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