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EDITORIAL |
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RELANZAR LA BIENAL |
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Quienes vivieron las bienales de arte contemporáneo de los años 80 en Trujillo aún recuerdan con entusiasmo las inolvidables escenas de ese importante evento cultural. Parece como si fuera hoy cuando decenas de artistas nacionales y extranjeros invadían nuestra ciudad llenando las casonas con lienzos enormes, con deslumbrantes performances en las calles y ofreciendo conferencias magistrales. Era una emoción indescriptible ver a chicos y grandes hacer ese peregrinaje interminable por las diversas exposiciones, contemplando extasiados y sorprendidos las obras artísticas y viviendo una especie de sueño que no parecía ocurrir en Trujillo. Fueron las bienales las que convirtieron a nuestra ciudad en uno de los focos artísticos más importantes de esta parte del continente y la magma que permitió (a través de los Salones Primavera, por ejemplo) el surgimiento de una nueva hornada de jóvenes artistas plásticos cuyos triunfos se verían años después. Toda esa celebración cultural que marcó una época en nuestro país se perdió definitivamente en 1987, año en que se efectuó la última bienal. A estas alturas es inútil discutir cuáles fueron las causas que motivaron el fin de este acontecimiento artístico. Lo que queda hacer ahora, de cara al futuro, es pensar en una propuesta seria y realista, que nos permita relanzar las bienales de Trujillo. No es una tarea fácil, es cierto. Organizar un evento de esta magnitud requiere de una gran inversión y de un esfuerzo conjunto de diversas instituciones que deben comprometerse con responsabilidad en lograr este objetivo. Ante ese reto, el reconocido pintor trujillano Gerardo Chávez, uno de los gestores de las bienales de los 80 -junto con María Ofelia Cerro Moral- ha sido claro en expresar que él está dispuesto a ofrecer todo su esfuerzo y el prestigio que lo respalda para contribuir decididamente con esta cruzada. Pero ha sido claro también en señalar que es el Municipio de Trujillo quien debe liderar esta iniciativa. En ese sentido, ha opinado que la comuna debe prestar su apoyo económico y de difusión, por lo menos en un 50%, para relanzar la actividad cultural que más prestigio ha dado a nuestra ciudad. Estamos de acuerdo con la posición de Chávez, porque el gobierno local no puede desentenderse de su rol de impulsar el desarrollo de sus habitantes. Y bien sabemos que la cultura es la materia prima para formar mejores ciudadanos. La bienal de arte contemporáneo no debe ser vista entonces como una utopía sino como el gran objetivo a alcanzar, si en verdad queremos llamarnos una ciudad culta. En este esfuerzo, el Gobierno Regional y el Municipio de Trujillo, como la ha señalado el maestro Chávez, tienen una responsabilidad ineludible que la ciudadanía espera se haga pronto realidad. Quienes vivieron las bienales de arte contemporáneo de los años 80 en Trujillo aún recuerdan con entusiasmo las inolvidables escenas de ese importante evento cultural. Parece como si fuera hoy cuando decenas de artistas nacionales y extranjeros invadían nuestra ciudad llenando las casonas con lienzos enormes, con deslumbrantes performances en las calles y ofreciendo conferencias magistrales. Era una emoción indescriptible ver a chicos y grandes hacer ese peregrinaje interminable por las diversas exposiciones, contemplando extasiados y sorprendidos las obras artísticas y viviendo una especie de sueño que no parecía ocurrir en Trujillo. Fueron las bienales las que convirtieron a nuestra ciudad en uno de los focos artísticos más importantes de esta parte del continente y la magma que permitió (a través de los Salones Primavera, por ejemplo) el surgimiento de una nueva hornada de jóvenes artistas plásticos cuyos triunfos se verían años después. Toda esa celebración cultural que marcó una época en nuestro país se perdió definitivamente en 1987, año en que se efectuó la última bienal. A estas alturas es inútil discutir cuáles fueron las causas que motivaron el fin de este acontecimiento artístico. Lo que queda hacer ahora, de cara al futuro, es pensar en una propuesta seria y realista, que nos permita relanzar las bienales de Trujillo. No es una tarea fácil, es cierto. Organizar un evento de esta magnitud requiere de una gran inversión y de un esfuerzo conjunto de diversas instituciones que deben comprometerse con responsabilidad en lograr este objetivo. Ante ese reto, el reconocido pintor trujillano Gerardo Chávez, uno de los gestores de las bienales de los 80 -junto con María Ofelia Cerro Moral- ha sido claro en expresar que él está dispuesto a ofrecer todo su esfuerzo y el prestigio que lo respalda para contribuir decididamente con esta cruzada. Pero ha sido claro también en señalar que es el Municipio de Trujillo quien debe liderar esta iniciativa. En ese sentido, ha opinado que la comuna debe prestar su apoyo económico y de difusión, por lo menos en un 50%, para relanzar la actividad cultural que más prestigio ha dado a nuestra ciudad. Estamos de acuerdo con la posición de Chávez, porque el gobierno local no puede desentenderse de su rol de impulsar el desarrollo de sus habitantes. Y bien sabemos que la cultura es la materia prima para formar mejores ciudadanos. La bienal de arte contemporáneo no debe ser vista entonces como una utopía sino como el gran objetivo a alcanzar, si en verdad queremos llamarnos una ciudad culta. En este esfuerzo, el Gobierno Regional y el Municipio de Trujillo, como la ha señalado el maestro Chávez, tienen una responsabilidad ineludible que la ciudadanía espera se haga pronto realidad. |
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