INFORME

 ¿Se nos viene el Aguacero?

Los desastrosos resultados de gestión empujan a Sedalib hacia su inminente concesión y muchos se preguntan si ésta es la salida al entrampamiento en que se encuentra la empresa del agua. Todo señala que, de ser concesionada al sector privado, el alza de las tarifas sería inevitable.

Escribe: Luis Fernando Quintanilla

Ricardo Narváez Soto. Presidente del Gobierno Regional Ancash.

Sedalib hace agua. No sólo tiene cuantiosas deudas sino que todos los años arroja balances en rojo. Eso, sin contar el deficiente servicio de alcantarillado y las conexiones clandestinas que ahogan a la empresa. Es por ello que el directorio de esa empresa se ha visto en la necesidad de plantear la concesión de Sedalib al sector privado y librarse así de esa carga pesada.

Para el ex presidente de Hidrandina, Javier Caro Infantas, quien tuvo a su cargo el exitoso proceso de venta de esa empresa estatal al sector privado, la mejor alternativa para reflotar Sedalib es entregar la gerencia de esa entidad a una empresa especializada, a la cual se le debe brindar autonomía en la toma de decisiones y pago por los resultados alcanzados

TARIFAS Y DESBORDES

¿Y por qué no la concesión a una empresa privada como han anunciado los accionistas? Caro Infantas asegura que no es el camino más recomendable. Argumenta que el agua es un recurso natural que pertenece a toda la sociedad y es uno de los componentes indispensables de la salud. Además sostiene que en todos los lugares donde se ha privatizado el servicio de agua vía concesión, las tarifas “se han disparado”, a veces, hasta en un 100%.

Para Caro Infantas el problema central de Sedalib es una mala gestión. “Creo que no se han hecho los esfuerzos necesarios, en cuanto gestión se refiere para alcanzar un nivel de eficiencia. Entiendo que hay un problema de tarifas, pero los pocos ingresos que han tenido se han diluido porque no existe una gestión eficiente”, señala.

Otro factor es que la gerencia de Sedalib no ha sabido priorizar sus inversiones. “Si bien es positivo la construcción de las lagunas de oxidación, yo creo que se ha debido priorizar en el mejoramiento de la red de alcantarillado que está a punto de colapsar”, dice Caro Infantas.

Exceso de personal, sistema comercial deficiente, conexiones clandestinas, robos sistemáticos de agua, falta de control de los servicios de terceros, son sólo algunos de los problemas que demuestran la mala gestión de Sedalib y explican el porqué de los resultados negativos, explica Caro Infantas. Y para muestra un botón: hace más de 10 años que Sedalib viene arrojando cifras en rojo en sus estados de ganancias y pérdidas.

Para poder reactivar a Sedalib se necesita una buena inyección de capitales. “Pero nadie quiere invertir en una empresa que no tiene ni se avizoran resultados positivos”, precisa el ingeniero.

Con la nueva gerencia técnica, por el contrario, se podrían obtener créditos frescos y las utilidades se reinvertirían para mejorar la calidad del servicio.

            Sin embargo, Caro cree que las tarifas por servicio de agua potable y alcantarillado son bajas en este momento, y que deberían subir un poco, pero “previo a un plan gerencial que asegure que esos argumentos van a ser bien utilizados en reinversión y no en gasto corriente”.

EXCESO DE PERSONAL

Caro Infantas sostiene que hay exceso de personal en Sedalib porque los índices de productividad en esa empresa son “bajísimos”. En ese sentido argumenta que el personal no puede dar un buen servicio porque en muchos casos existe duplicidad de funciones.

            En el caso de Hidrandina, por ejemplo, existían 1.300 trabajadores y cuando se vendió la empresa ese número se redujo a 430. Dos años más tarde, cuando un nuevo inversionista asume la gestión, el número de empleados se redujo a 200. Cifra que sumada a las services (cerca de 300 trabajadores) atienden ahora a cerca de 400 mil clientes.

            “Sería engañarnos decir que con una concesión o una entrega de la gerencia no va a existir racionalización de personal; de una u otra manera se va a dar. Incluso, la actual gestión ya debería tomar esas medidas (reducir personal); no lo hace porque tiene presión política”, enfatiza Caro.

            Al respecto Javier Caro opina que la sociedad civil debe tomar posición y no ser un espectador pasivo de lo que los accionistas, es decir los alcaldes que conforman el directorio, dispongan con una empresa, que al fin y al cabo, se debe a la ciudadanía.

            “Se necesitan recursos frescos y prontos para reflotar Sedalib. En ese sentido sólo se otorgarían los préstamos a Sedalib si ve que hay una opción real que garantice la eficiencia y la rentabilidad para mejorar el servicio, como sería el caso de una gerencia especializada”, reafirma el ex presidente de Hidrandina.

LA VOZ DE SEDALIB

Esmidio Rojas, presidente de Sedalib, descarta que el problema de esta compañía se deba a una mala gestión sino al marco estructural en el que se desarrolla la empresa, que no les permite hacer grandes cambios. Dice que en los dos últimos años Sedalib ha mejorado “ostensiblemente”. A decir de Rojas, el último año se ha logrado un ingreso de dos millones más de lo presupuestado, la facturación está en aumento y los gastos también se han reducido.

“Pero eso no es suficiente para las grandes inversiones que se necesitan”, reconoce. Es por ello -argumenta- que solicitaron al Estado un estudio de inversión con participación privada para reflotar la empresa.

El estudio de prefactibilidad ya fue presentada a la Junta de Accionistas. Sin embargo aclara que la posible concesión a la empresa privada se llevará a cabo bajo tres parámetros no negociables: ningún activo de la empresa se vende, las tarifas serán supervisadas por el Estado y que se respete el derecho de los trabajadores. “Eso se tiene que cumplir”, enfatiza.

Pero, ¿qué pasa si le empresa concesionaria decide que es necesario reducir personal? Rojas dice que el estudio de prefactibilidad ha determinado que Sedalib no está “sobrepoblado” de trabajadores. En la actualidad Sedalib tiene 412 trabajadores, que según el presidente del directorio, “no es mucho”.

Sobre la futura elevación o “sinceramiento” de las tarifas de agua potable que sobrevendría cuando una entidad privada tome las riendas de Sedalib, Esmidio Rojas afirma que el Estado debe subvencionar parte de las tarifas para que los recibos no se disparen. “En Chile el Estado paga los cinco primeros metros cúbicos de la gente pobre y en Ecuador, el Estado paga el servicio de alcantarillado, reduciendo así los costos para el usuario”, explica.

EL RECIBO SALDRÁ MÁS

Pero ese panorama suena irreal, puesto que en todas las privatizaciones realizadas en el país el Estado se ha desentendido olímpicamente del problema, dejando a la empresa privada a su libre albedrío. Y de esto es consciente el propio Rojas, quien reconoce que con el ingreso de una entidad privada “una serie de hechos tienen que cambiar” ya que, como es natural, la nueva administración de Sedalib buscará recuperar el capital invertido y, por supuesto, obtener ganancias.

De hecho, en los primeros cinco años de gestión de la empresa privada en Sedalib se prevé que las tarifas suban casi en un 100%. Esmidio Rojas dice que para cubrir sus compromisos Sedalib tendría que aumentar las tarifas -sólo este año- en 250% de la tarifa actual. Sin duda, un panorama nada alentador para el futuro.

¿FALTA DE PREVISIÓN?

¿Y acaso las cabezas de Sedalib no sabían a dónde los conducía la gestión deficitaria de la empresa? El presidente del directorio dice que siempre albergaron la esperanza de que el Estado cambie la estructura tarifaria. Pone como ejemplo que la compañía de agua cobra 1% por agua y 45%  por alcantarillado, pero en el caso de Trujillo se trata el 80% de las aguas servidas a diferencia de otras ciudades donde sólo se trata entre el 4 y el 20% de los desagües. “Si se nos permitiera cobrar el 80% del precio en alcantarillado eso nos permitiría tener 15 millones más en un año para Sedalib”. En ese sentido asegura que hay un “ahogamiento” por parte del Estado a Sedalib.

Sin embargo no se puede tapar el sol con un dedo. La cruda realidad es que las redes de alcantarillado tienen hasta 60 años de antigüedad, en algunos casos; la red colapsa cada cierto tiempo, no hay inversiones para mejorar el sistema, hay una gran pérdida en robo de agua y, lo que es peor, las deudas ahogan a la empresa, que no sabe cómo salir del entrampamiento

MUNICIPIOS DEBEN INVERTIR

Lo paradójico es que siendo las municipalidades de los diversos distritos de Trujillo, los accionistas principales de Sedalib, saquen el cuerpo de un tema que está íntimamente relacionada con la salud de las personas, como es el caso del agua potable. “El municipio está para garantizar la calidad de vida de los ciudadanos. Entonces para mí debe haber una inversión de los municipios en saneamiento y el Gobierno Regional también debe dar partidas para esto”, reclama Esmidio Rojas. Después de todo, un dólar invertido en saneamiento ahorra cuatro dólares en salud.

Por lo pronto la concesión de Sedalib es inminente. El estudio de prefactibilidad está listo y sólo se espera el de factibilidad donde se tendrá que contratar un consultor especializado. Hasta hoy hay ocho empresas interesadas en desarrollar este estudio, que costará un promedio de 840 mil dólares y que será financiado por la alemana KFW y el BIF.

Pero la pregunta seguirá siendo, ¿será mejor el remedio que la enfermedad?

DEUDAS QUE AHOGAN

 

Uno de los grandes problemas de Sedalib es la deuda de 57 millones de marcos (ahora Euros) contraída con el banco alemán KFW y que la empresa de agua no ha podido pagar hasta el momento.

            Además Sedalib debe 28 millones de soles a Fonavi y una deuda indirecta de 107 millones de soles a esa misma entidad.

            Con ese pasivo, será muy difícil que Sedalib logre capear el temporal. Y es por eso que la salida más fácil, es deshacerse de esa 'papa caliente' entregando la empresa de agua a una compañía privada.

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