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RETROSPECTIVA |
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EL EXPEDIENTE VALLEJO El audaz planteamiento de absolver póstumamente a César vallejo del juicio que lo condenó en vida, choca con un gran obstáculo: parte importante del expediente judicial que poseía el Archivo Regional de La Libertad se encuentra hoy extraviado. Escriben: Nivardo Cordova Salinas Omar Aliaga |
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| DOCUMENTACIÓN CONFIDENCIAL. Parte del expediente de César Vallejo que aún conserva el Archivo Regional de La Libertad. El resto, que contiene importante documentación sobre el proceso, se encuentra extraviado. | |
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La iniciativa fue del escritor Eduardo González Viaña, pero ha sido el decano del Colegio de Abogados de La Libertad, Manuel Montoya Hernández, quien la ha recogido para soltar un planteamiento que no sólo desempolvaría papeles hace mucho archivados, sino que además recrudecería posiblemente viejos resquemores. Reabrir el proceso al poeta César Vallejo Mendoza y absolverlo para la posteridad en un acto público inédito (Montoya sugiere la Plaza de Armas como escenario), sería una forma de reivindicarlo de aquella oprobiosa prisión que le tocó padecer. Este planteamiento ha tenido hasta la fecha el respaldo de gente como el escritor Teodoro Rivero-Ayllón y el presidente regional Homero Burgos Oliveros, entre otros. Pero la idea de una absolución póstuma al gran vate tiene un serio inconveniente para su realización. El expediente judicial contra el autor de Trilce, el cual motivó sus 112 días de injusta prisión en Trujillo en 1920, está incompleto y el Archivo Regional de La Libertad sólo conserva una parte. Fuentes del Archivo Regional de La Libertad aseguran que el último investigador que tuvo acceso al documento completo fue el fallecido director del Instituto de Estudios Vallejianos, Germán Patrón Candela, quien publicó un minucioso estudio sobre ese caso, titulado El proceso a Vallejo, el estudio más completo sobre el tema. Sin embargo, tras el deceso de este intelectual, solamente sus descendientes, colaboradores o allegados del mencionado Instituto podrían dar luces sobre el tema. En el expediente extraviado se encontraban pruebas decisivas, como el acta policial de su captura, las declaraciones iniciales de Vallejo en la gendarmería de Huamachuco y la versión de los demás acusados, entre los que figuraba su hermano, la parte agraviada, varios testigos notables y hasta los exhortos que llegaban al Consulado de Perú en Francia. GOLPES EN SU VIDA TAN FUERTES Como ha quedado escrito en la historia de la literatura peruana, el poeta César Vallejo fue acusado por la justicia de haber incendiado la casa del entonces prefecto de Santiago de Chuco, de apellido Santa María, denuncia que los defensores de Vallejo aseguran tuvo motivaciones políticas. Fue en una revuelta que tuvo lugar durante las celebraciones de la fiesta del Apóstol Santiago El Mayor, en 1920, que coincidieron con una visita de Vallejo a su madre. Tras los violentos sucesos, la policía apresó a un grupo de jóvenes, entre los que se encontraba el poeta y su hermano. Vallejo ya había publicado su libro Los heraldos negros. Permaneció 121 días en la antigua cárcel de Trujillo, que se ubicaba en la calle Pizarro, junto a la Iglesia de Santo Domingo. Los biógrafos señalan que este acontecimiento marcó profundamente al autor de Poemas Humanos, sobre todo porque siempre se declaró inocente de este delito. Luego de su excarcelación con orden de comparecencia, Vallejo se trasladó a Lima y editó Trilce en 1922, libro fundamental de la poesía castellana que fue prologado por Antenor Orrego, su amigo personal, aun a contracorriente de la crítica limeña y la modorra local. JUICIO PARA LA POSTERIDAD El proceso judicial a Vallejo se extendió durante muchos años. En vida no tuvo la oportunidad de demostrar su inocencia. El juicio quedó trunco. Su lejanía del Perú, así como su prematura muerte, impidieron que el caso se cierre en la Corte de Justicia de Trujillo. Décadas después, se encontraron los legajos del caso en los sótanos del Palacio de Justicia, los que fueron a pasar a manos del Archivo Regional de La Libertad para su adecuada conservación. Según Napoleón Cieza, director del Archivo, Patrón Candela pidió prestado el expediente a nombre del Instituto de Estudios Vallejianos y editó un volumen que conmocionó al país y al mundo, porque sacó del olvido un juicio que ha quedado para la posteridad, y que aún ahora causa polémica. Rivero-Ayllón, que también conoce sobre el asunto, reveló recientemente que el expediente del caso Vallejo se perdió en su parte sustancial. En el documento extraviado estarían consignadas firmas capitales, como por ejemplo del padre de Víctor Raúl Haya de la Torre y de Sandoval, en defensa de Vallejo. “Es un documento que habría que buscar simple y llanamente. Patrón Candela ha hecho el estudio más completo sobre el proceso, pero es justo reabrir el caso para lograr una absolución póstuma”, puntualiza. NO QUISO VOLVER AL PERÚ Cuando la pesadilla carcelaria terminó, Vallejo decidió hacer maletas y viajó a París, donde falleció en 1938. Por testimonios de la viuda, Georgette Phillipard de Vallejo, de los que da cuenta el escritor ascopano Teodoro Rivero-Ayllón, el poeta no quiso retornar a su patria. Hay dos versiones, una que sostiene que Vallejo sabía que el juicio continuaría, y otra que da fe que en el fondo el escritor quedó profundamente decepcionado. Su paso por la penitenciaría lo llevó a decir en España: “El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú”, verso incluido en su libro Poemas Humanos. Por eso es que hoy, el escritor Teodoro Rivero-Ayllón -quien además ha publicado estudios sobre el grupo Norte-, se opone al planteamiento de repatriar los restos de Vallejo. El escritor ascopano presidió en el 1965, encargado por el Congreso de la República, la comisión pro repatriación de los restos de Vallejo, que reposan en el cementerio de Montparnasse en París (Francia). Lo primero que consideró Rivero-Ayllón entonces fue hablar con la viuda, Georgette Phillipard. “En Lima Georgette fue muy clara en señalar que Vallejo no deseó en vida retornar jamás al Perú. Y la razón ya la conocemos: 112 días de injusta prisión en la cárcel”, afirma. Por esas cosas que suelen ocurrir, lamentablemente, una y otra vez en nuestro país, el gran poeta universal sintió la tristeza y el resentimiento de quien es denigrado por sus mismos compatriotas. A juzgar por los hechos, esta herida profunda no cicatrizó jamás en el vate santiaguino. “Mejor que Vallejo siga en París -dice Rivero-Ayllón-, no lejos de Baudelaire, el gran poeta francés de Las flores del mal y de otros grandes como Oscar Wilde, donde reciben el homenaje de todas las personas del mundo que llegan a París. Porque lo que muchos quieren hacer cuando llegan es conocer la tumba del gran creador de los Heraldos Negros, de Trilce y de Poemas Humanos. Creo que está bien ahí”. |
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