ESPECIAL

NOSTALGIAS DE PRIMAVERA

Dos mujeres que fueron soberanas de la primavera evocan sus respectivos reinados.

Año 1969. La bellísima soberana Mónica Ponce de León Fernández del brazo del entonces presidente Club Central, Alfredo Pinillos, y del presidente del Club de Leones, Rafael Risco Boado.

Año 1973. Deslumbrante Hortencia Rey Ganoza es coronada como Reina de la Primavera. Le entrega el cetro el presidente del Club de Leones de aquel año, Dieter Korn.

Ser reina de la primavera es una experiencia que, a juicio de Mónica Ponce de León Fernández y Hortencia Rey Ganoza, deja una huella imborrable en la vida de quien tuvo ese gran privilegio. La primera de ella fue soberana de nuestra tradicional festividad en 1969, cuando tenía 17 años y el presidente del Club de Leones era Rafael Risco. La segunda, fue ungida como tal en 1973, cuando tenía 18 y era presidente del Club de Leones Dieter Korn. Ambas mujeres evocan hoy esa época y esa experiencia a través de las respuestas de cada una a las siguientes preguntas: 
1.- ¿Qué recuerdos tiene de ese Festival?, ¿qué significó para usted ser la soberana de tan importante evento? 
2.- ¿Cuáles cree que son las condiciones y cualidades que debe tener una Reina de la Primavera? 
3.- Después de ser Reina del Festival de Primavera, ¿cómo ha cambiado su vida?, ¿a qué se dedica ahora? 

MÓNICA PONCE DE LEÓN FERNÁNDEZ
(Reina de Primavera - 1969)
1.- Recuerdos maravillosos. Todo comenzó en esa fiesta linda de primavera. Llegó a Trujillo mucha gente de Lima, pienso que fue una de las mejores. Estuve rodeada de cariño, amistades nuevas y antiguas, muchos fotógrafos de diferentes países. Fue el comienzo de mi época de triunfos y de felicidad. Nunca olvidaré el día de la coronación, me sentía la reina del mundo, nada fue más bello que aquella noche majestuosa. A raíz de mi reinado como Mónica I vinieron muchos más, uno tras otro. 
2.- La Reina de la Primavera debe ser una chica muy completa y desenvuelta. Inteligente y bella, con mucho carisma. También debe ser muy humana, sencilla y capaz de brindar mucho amor. Le tiene que gustar el éxito si quiere ser una buena reina. 
3.- Mi vida cambio a raíz de este lindo reinado. Como les dije fue el primero. Luego siguió el de Reina de la Juventud, concurso creado por la revista “Gente”; de allí Miss Evons; en 1972 salí elegida “La Chica del Año”, representando a Trujillo. Tuve varias veces ofrecimientos para representar a Trujillo en el concurso de Miss Perú, pero mi padre nunca lo permitió. Luego de los reinados, vinieron los desfiles de moda y los comerciales en televisión, los viajes, los estudios en Europa y luego los trabajos. Me casé en el año 1973 con Ernesto Miró Quesada; tengo dos hijos, Mónica y Ernesto; y dos nietos, Juan Carlitos y Juan Diego. Tengo 32 años de casada actualmente y espero que sean muchos más. 

HORTENCIA REY GANOZA
(Reina de Primavera - 1973)
1.- Recuerdos de aquellos días, tengo muchísimos. El trabajo silencioso e indesmayable de las damas leonas que durante todo el año confeccionaron las flores que decorarían los carros de las reinas y los escenarios de las coronaciones. Ellas no tenían auspicios, trabajaban junto con las madres de las reinas y lograban resultados a costa de tiempo y sacrificio, abaratando así los costos que ahora son enormes. El ser Reina de Primavera a los dieciocho años fue como un sueño hecho realidad. El cariño y respeto de la gente era emocionante. Todos te conocían, te aplaudían y sentías que el pueblo de Trujillo se identificaba plenamente con el Festival y con su Reina. Recuerdo la fiesta de coronación en el Club Central, todos en traje de etiqueta y gente que venía de todo el país; los corsos con carros espectaculares, especialmente los de la Ford, de muy buen gusto, y los de Chinchaysuyo, con motivos peruanos. Asimismo las reinas visitantes, con las que hasta hoy mantengo contacto y a las cuales visité algunas veces.
2.- El Reinado de Primavera no es un concurso de belleza, por lo tanto sólo se necesita ser trujillana con estrecha relación leonística y tener el deseo de ayudar y colaborar con los fines benéficos del Club de Leones, dando lo mejor para ello.
3.- Al terminar el reinado una guarda toda una gama de emociones que te acompañan de por vida. Viví por algunos años más en Trujillo, hasta que me mudé a Lima, donde me casé con Eduardo de la Puente Orbegoso, descendiente de familias trujillanas. Tengo una hija llamada Mariana y regreso a mi ciudad con ella cada vez que podemos, para no perder el contacto con nuestras raíces.

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