REPORTAJE

RELLENO DE MISERIA

Un descarnado acercamiento a la deplorable inmundicia en la que se sumergen hombres, mujeres y niños que combaten contra la pobreza extrema: el relleno sanitario de El Milagro, gran basural que no sólo corroe la salud, sino también la dignidad humana.

Escribe: Víctor Jara Cabanillas
Fotos: Takeshi Chacón P.

A LAS SOBRAS. La lucha diaria en el pestilente escenario empieza todas las mañanas y termina a las 5 de la tarde, cuando los desechos han sido lo suficientemente explorados.
La faena se inicia a las 9 de la mañana y termina a las 5 de la tarde en un ambiente perfectamente antihigiénico. Las moscas zumban por sus cabezas, el aire que llega a sus pulmones apesta. El abominable lugar aludido es el relleno sanitario de Trujillo, ubicado a pocos kilómetros de la gran urbe colonial trujillana, específicamente en el Centro Poblado El Milagro, a la margen izquierda de la Panamericana norte.
Aquí, más de un centenar de personas, entre ellos niños, mujeres y hombres, protegiéndose la cara con pasamontañas -como los “camaradas” en la selva-, luchan junto a vagos perros contra la pobreza y el hambre. La selva es la basura y la pestilencia desatada por los desechos; la fauna está conformada por ratas, perros y moscas que se alimentan de los desperdicios de Trujillo y sus distritos.
El afán diario de esta gente es escarbar la basura para desenterrar papel, botellas y plásticos que arroja el consumo urbano, para luego trasladarlo a los diferentes puntos de ventas. El precio de su autoempleo pocas veces llega a 80 soles semanal, míseros soles que serán destinados al sustento familiar, y también para cubrir los gastos escolares de sus pequeños. Por ejemplo, por el kilo de vidrio reciben 1 sol, por el de papel 50 céntimos, etc.
Un padre de familia que prefiere no revelar su nombre comenta: “Mis padres trabajaron acá, yo llevo doce años en lo mismo, pero tengo vivas esperanzas de que mis pequeños hijos algún día triunfarán”. Es conciente de la falta de trabajo en el país, y prefiere autoemplearse en la industria basurera en vez de ir a tocar las puertas de las empresas porque sabe que tarde o temprano lo despedirán.

LOS MISERABLES
El INEI data a la Libertad como el décimo departamento más pobre del Perú, con un 48.2% de su población en estado de pobreza; mientras tanto, el 52% de peruanos es pobre, es decir más de 14 millones. El Banco Mundial considera pobres a los -que perciben menos tres 3 dólares diarios, y pobres extremos que están por debajo de la línea de indigencia- a los que intentan apagar su hambre con menos de un dólar diario. A esto habría que agregarle los 850 mil millones de personas que pasan hambre en el mundo.
Pero ¿en qué nivel ubicamos a los empleados del relleno sanitario? Su suerte diaria los hace oscilar entre pobre a pobre extremo. Algunos días recolectarán un poquito más de botellas de ron, de papeles y otros. Si no les acompaña la suerte pasarán al fondo de la línea de indigencia. Queda claro entonces que la necesidad y el hambre los ha catapultado tras los pasos de la industria basurera.

LA SOCIEDAD Y ELLOS
“No te hagas, diles que llevas llevas años, por qué te avergüenzas”, le dice un joven a una madre de familia con la que intentamos dialogar, mientras que sus pequeños hijos sacan sus sucias manos de la basura, dejan de sonreír y nos miran atónitamente.
Por trabajar y vivir de basura sienten vergüenza. Muchos prefieren decir que recién han llegado a tocar a las detestables puertas de la industria basurera, otros refieren que su trabajo es digno y que lo peor, lo no digno, es matar para robar. Lo cierto es que ellos sienten el peso de su denigrante trabajo.
Al respecto, el psicólogo y profesor de la Universidad César Vallejo, magíster Carlos Borrego Rosa dice que “existe una baja creencia de ellos en la benevolencia humana, los adolescentes y adultos desconfían de la gente porque se sienten marginados, sienten no tener las oportunidades que desean. Esta situación les genera un resentimiento adverso hacia la sociedad porque la creen culpable de su condición”.
“Los niños que trabajan en estas circunstancias -continúa Carlos Borrego- saltan varias etapas y procesos básicos de su desarrollo, como el juego. Ellos no dedican el tiempo necesario para actividades lúdicas, y también descuidan la escolaridad. Todo esto va a repercutir en su rendimiento académico y básicamente va a generar repercusiones biosicosociales negativas”.

NAVIDAD ENTRE BASURA
Todo el mundo se vestirá de gala para recibir y celebrar la Navidad, mientras que los industriales basureros verán pasar ese día de integración familiar y regalos desde la lejana basura sin ver incrementarse sus pocos soles que recaudan. La tarea será la misma, pelearse a veces con los perros por una bolsa de desechos.
Desde el 2004 en Lima, Puckllay, una institución con fines sociales brinda formación artística, talleres de danzas, teatro, circo, música y artes plásticas a niños y adolescentes recicladores de basura de las polvorientas calles del antiguo distrito de Carabayllo.
Lo mismo podrían hacer aquí las autoridades locales y ONGs con los niños y demás personas que viven del reciclaje de la basura en el relleno sanitario. Esto para reducir las carencias educativas y emocionales de ellos, como la inseguridad, la incomunicación, violencia, entre otros factores que los agobian y repercuten en su desenvolvimiento personal y social. Lo ideal sería brindarles un espacio lúdico a los niños expuestos a trabajos denigrantes y nocivos para su salud, disminuir la falta de autoestima generada por situaciones de pobreza extrema. No estaría demás un poco de solidaridad de nuestra parte.
DECADENCIA. Es común encontrar animales muertos entre los desperdicios, lo que aumenta los riesgos de la contaminación. Derecha: los perros han encontrado en el relleno sanitario un lugar común con los humanos. HORRORES PERROS. Las personas que intentan ganarse la vida de esta manera tienen que pelearse los desperdicios con los perros que también husmean por el lugar.
“LA CONTAMINACIÓN ALLÍ
ES MONSTRUOSA Y ALARMANTE”

El doctor Hernán Miranda Cueto, director del Instituto de Medicina Tropical e Infectología de la UNT, da más luces sobre el abominable relleno sanitario.

¿Qué enfermedades pueden contraer la gente que recoge desperdicios en el relleno sanitario?
Pueden ser de tres tipos: 1) Por aspiración: lo mas rápido que podría atacarlos es la mortal tuberculosis, porque se entiende que hay restos de secreciones bronquiales de pacientes infectados por tuberculosis, que es la más peligrosa de todas y hasta les puede causar la muerte; 2) Por contacto: aquí están las causadas por hongos y microbios que penetran y producen infecciones graves en la piel, donde los más propensos son los niños porque su piel es muy frágil para resistir a los hongos y microbios; y 3) Por ingestión: al ingerir indirectamente microbios resulta la parasitosis, diarrea y otras enfermedades intestinales.
¿Cómo se produce la contaminación en este caso?
Puedes contaminarte tan sólo comiendo lechuga regada con aguas servidas, ¡imagínate en el relleno! Estoy seguro de que la contaminación allí es monstruosa y alarmante. Las moscas también contaminan la comida que ingerimos. Los animales pueden contagiar algunas de sus enfermedades al hombre, por ejemplo las ratas podrían desatar la peste; aunque no es muy frecuente en la costa.
Asumiendo que los cerdos son alimentados con estos desperdicios, ¿Cuál es el real riesgo que corren los trujillanos que ingieren su carne?
Esta carne insuficientemente cocida puede dar lugar a la ingestión de cisticercos, equivocadamente llamados triquina, que son larvas pequeñas que se desarrollan en el cerebelo llegando a la cisticercosis cerebral y pueden causar la muerte.
Debo decir que personalmente me comprometo a atender y dar tratamiento en forma gratuita a los niños y a la gente que trabaja en el relleno sanitario, porque estoy seguro de que están muy contaminados. Sólo deben inscribirse para su tratamiento en la Facultad de Medicina de la UNT, de lunes a viernes de 7 a 12 del mediodía.

 

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