ANÁLISIS

SORPRESAS Y OMISIONES

El Congreso dio su voto de confianza al primer gabinete aprista presidido por Jorge Del Castillo, cuya presentación en el parlamento tuvo algunas discrepancias. Un debate que careció de energía y estuvo más cerca de lo anecdótico.

 

¡ADIÓS PRIVATIZACIONES!
Jorge Del Castillo. En su discurso ante
El Congreso

VOTO DE CONFIANZA. El Gabinete Ministerial en pleno recibió el voto de confianza del Congreso de la Republica : Presidente del Consejo de Ministros Jorge del Castillo; Ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde; Ministro de Defensa, Allan Wagner; Ministro de Economía, Luis Carranza; Ministra del Interior, Pilar Mazzetti; Ministra de Justicia, María Zavala; Ministro de Educación, José Chang; Ministro de Salud, Carlos Vallejos; Ministro de Agricultura, Juan Salazar; Ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, Susana Pinillas; Ministro de la Producción, Rafael Rey; Ministro de Comercio, Mercedes Araoz, Ministro de Energía, Juan Valdivia; Ministra de Transportes, Verónica Zavala; Ministro de Vivienda, Hernán Garrido; Ministra de la Mujer, Virginia Borra.
 

El nuevo gabinete propone como líneas directrices: la austeridad, la simplificación administrativa y la transparencia en el manejo de la administración pública. Asimismo la modernización del Estado, el desarrollo humano y económico, sin descuidar temas sensibles como la educación, salud y seguridad ciudadana.
Del Castillo prometió llegar a un crecimiento económico sostenido del 6% y luego el 7%. También, aumentar la recaudación tributaria al l5%. Lo que provocó la sorpresa de los asistentes fue la oferta del denominado “shock de inversiones” especie de certificación internacional para el logro de credibilidad en las posibilidades del país. También hubo lugar para algunas ofertas electorales como “Agua para todos” y “Sierra Exportadora”.
Tal como se preveía, la exposición corroboró los lineamientos programáticos del APRA y cubrió, de alguna manera, algunos vacíos del mensaje de Alan García del 28 de Julio. Del Castillo, agradeció el voto de confianza al plan de trabajo del primer gabinete (75 votos a favor, 18 en contra y 24 abstenciones). Asimismo el premier solicitó al Congreso un crédito suplementario de 1,936 millones de soles, de los cuales 1,703 serán invertidos en diversos proyectos en todo el país y otros 233 pasarán a los gobiernos regionales.
Durante tres horas, Del Castillo intentó convencer a los parlamentarios. Algo que fue materia de un enérgico rechazo de parte de la oposición fue el anuncio de un aporte económico voluntario de las mineras pues consideran que “constituye sólo una dádiva que hiere la dignidad nacional y además es lesiva a los intereses del país porque la suma es menor al monto que sería recaudado si es que se cobrara un impuesto a las sobre ganancias.

NO MÁS PRIVATIZACIONES
La segunda sorpresa vino cuando de manera enfática lanzó la exclamación. “¡Se acabaron las privatizaciones en el país! Sólo implementaremos concesiones”. Sin embargo, el estupor fue mayor cuando anunció la entrega voluntaria de las mineras de 250 millones de soles a lo largo del quinquenio para ser invertidos en programas sociales en las zonas más pobres del país.
Los opositores al régimen, sostienen que esto alienta que las 7 grandes mineras que operan en el país, incumplan las leyes tributarias vigentes. Sin embargo, Del Castillo dijo que obligarlas a pagar impuestos no considerados en los convenios “demandaría una engorrosa tramitación judicial que los pobres no pueden esperar”. Y con el propósito de cubrir la gran omisión del mensaje de Alan García anunció su respaldo a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación ofreciendo entregar 15 millones de soles al Plan Integral de Reparaciones.

GRANDES AUSENCIAS
La extensa exposición del presidente del Consejo de Ministros también tuvo sus omisiones. Los analistas políticos observan un doble mensaje del gobierno al anunciar el fomento de las inversiones y al mismo restituir la estabilidad laboral absoluta. Otra incoherencia del Ejecutivo es el anunciar la promoción de la descentralización y por otro lado, crear el sistema de la Sierra Exportadora, pero dirigida desde Lima.
Asimismo hubo otra omisión que no pasó inadvertida: el retorno a la Constitución Política de 1979, una de las más importantes ofertas de Alan García durante la campaña electoral. Del Castillo dijo que “un cambio de la Carta Magna significaría un cierto grado de inestabilidad jurídica y política que hoy no es bueno para el país.”
Otra ausencia fue el no haber tocado para nada lo concerniente a un plan de rescate económico de las regiones del sur tal como hasta el hartazgo fue manifestado por Alan García durante la campaña electoral. Tampoco se habló de lucha frontal en contra la corrupción ni sobre la extradición del ex dictador Alberto Fujimori.
 

Revista Vea, Todos los Derechos Reservados, Prohibida su copia y Reproducción sin autorización