|
Acabamos de asistir a una nueva jornada democrática que a
nivel nacional ha marcado un hito histórico, puesto que se ha configurado un
nuevo mapa político total.
En efecto, al igual que un sismo que provoca reubicaciones telúricas en la
faz de la tierra, ahora los viejos y conocidos partidos políticos han
desaparecido prácticamente en este último proceso electoral, para dar paso a
nuevas agrupaciones políticas y nuevos liderazgos, esta vez, constituidos
por personalidades y movimientos regionales y locales que, bajo la aureola
de la independencia, han merecido la confianza del electorado, incrédulos
ahora a la demagogia de los llamados partidos tradicionales .
Este fenómeno se ha sentido con mayor crudeza en el norte peruano y queda
demostrado por el fuerte golpe asestado al viejo partido de Haya de la
Torre, quien ha perdido su ciudad emblemática, Trujillo, al que gobernaba
hace 4 décadas. Esta ciudad, como es sabido, es reconocido como su más
fuerte bastión y cuna del aprismo. Sin duda una pérdida que ha provocado
diversas reacciones, entre ellas, acusaciones, ”meas culpas”, amenazas de
rebelión, expulsiones y hasta lágrimas del Presidente Alan García que, con
sus acostumbradas declaraciones efectistas, manifestó que postularía a la
Alcaldía de Trujillo con el objetivo de recuperar su principal baluarte
político.
En Trujillo el pueblo decidió otorgar al Ing. César Acuña la administración
de la Municipalidad y al Ing. José Murgia el del Gobierno Regional, que se
respeta desde todo punto de vista.
César Acuña es el líder de un partido relativamente nuevo, Alianza para el
Progreso, y empresario con una nutrida lista de éxitos, entre ellos haber
logrado crear el mayor consorcio educativo del norte del País. Ahora, en su
nueva faceta ha prometido enalborar como bandera la honestidad, austeridad y
participación vecinal. Por el bien de todos, esperamos que sea así.
La felicidad de su triunfo contrasta abiertamente con la desazón del PAP,
Acuña aprovecha esto hábilmente y está mostrándose reiterativo en ofrecer
modernizar la ciudad y decir que hará lo que en 40 años no se hizo: hacer
obras de envergadura.
Efectivamente, ha mencionado que iniciará su gestión construyendo el gran
Terminal Terrestre; sin embargo, muy poco o nada ha dicho sobre la
superación de los añejos y apremiantes problemas, como el transporte urbano,
la basura, el comercio ambulatorio y el deficiente suministro del agua
potable en los distintos distritos de la Provincia. Se recomienda entonces
que deje de lado ya su discurso de candidato y trabaje desde ahora como
nuestro alcalde.
Por otro lado, Murgia, con el aval, de sus indiscutibles dotes personales
antes que partidarios, ha centrado sus propuestas de gobierno de la región
en la ejecución de obras de infraestructura vial y el desarrollo de la agro
exportación en la sierra liberteña como parte del proyecto nacional de la
“Sierra Exportadora”; empero, arrastra como pesado lastre, una gestión
municipal poco fructífera al frente de la Municipalidad Provincial de
Trujillo.
Estos son los dos líderes que el pueblo liberteño ha escogido para dirigir
sus destinos y que a partir del primer día útil de Enero del 2007 habrán de
iniciar una nueva gestión, la misma que estará señalando el nuevo rumbo que
nos depara a los liberteños y el que esperamos esté orientado hacia el
desarrollo con justicia social. Tarea en la cual la ciudadanía está
comprometida a fiscalizar y apoyar cuando sea necesario. |