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Rafael Correa hombre de visión y de
coraje (ha derrotado al magnate bananero, el más grande multimillonario de
Ecuador) declaró antes de la lid, hastiado ya de los fracasos del
neoliberalismo asfixiante y criminal, que nos endeuda y nos ultraja:
“¡Estamos viviendo dijo Correa no una época de cambio, sino un cambio de
época!”
DE LA CUBA DE CASTRO AL PARAGUAY DE TABARÉ
¡Sí. Sumemos a ello el que en parecida dirección, se orientan la Argentina
de Néstor Kirchner, la Bolivia de Evo Morales, el Paraguay de Tabaré
Vásquez, a pesar de cuantas objeciones y censuras motiven estos regímenes de
izquierda, que siguen el heroico camino de la Cuba de Fidel Castro, esa Cuba
que ha sobrevivido a los 46 años del más infame de los bloqueos económicos
de la Historia!
Bien podría responder Fidel el Comandante Fidel, desde la agonía de su
glorioso ocaso, a los que todavía duden en América. Bien podría responderles
con la clásica frase del Ingenioso Hidalgo de la Mancha, en su cruzada por
la Justicia social: “¡Los perros ladran, Sancho, señal de que avanzamos…!”
DESCONFIEMOS DE LOS GLOBALIZADORES
En un mundo “globalizado” per force en que las grandes batallas se dan en el
campo comercial y en que el pez grande se devora al chico, no nos queda otra
alternativa que “Unirnos… o Hundirnos!”.
El trato será así por lo menos más digno, y de igual a igual, y no de
mendicantes de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que a todas luces nos
desfavorece y que, tras el fracaso norteamericano en Cancún, es parte junto
a la carrera armamentista en que están cayendo nuestros ministros de
Defensa, interés de la iniciativa yankee para quebrar vertebralmente la
integración de la Comunidad Andina de Naciones, el propio MERCOSUR, y esa
salvadora Unidad Continental con que soñó Bolívar.
¡Y esto lo saben bien nuestros malos políticos!
Frente a los Estados Unidos de Norteamérica, que nos siguen considerando su
“patio trasero”, somos los inermes “Estados DesUnidos del Sur”: única causa
de nuestra dependencia y postración indefinidas por dos siglos!
Somos los “Estados DesUnidos del Sur”, del que los “hermanos del Norte” los
de la política del Good Neighbour (el Buen Vecino!), en que muchos ingenuos
creyeron se aíslan discriminatoriamente, levantando entre ellos y nosotros
un “Muro de la Infamia”, que rompe el Panamericanismo con que han venido
engatuzándonos…
LA MURALLA CHINA EN AMÉRICA
Un “Muro de la Vergüenza”, después de haberle arrebatado a México a lo largo
de su historia, el 50% de su territorio la mitad, desde la Alta California
hasta Texas; después de haberle hipotecado su futuro, con una deuda que
sobrepasa los 200,000 millones de dólares por los que el pueblo mexicano
debe pagar cada mes, mil millones de dólares, por servicio de la deuda!;
después de imponerle mandatarios desde los tiempos de Iturbide y Benito
Juárez, hasta el último, un gerente de la Coca Cola, presidente de la
República, el que hoy deja en el humillado sillón palaciego por evidente
fraude a un sucesor de la línea pro-yankee, y garante seguro de la
continuación del vasallaje y de los pagos puntuales de esa deuda!
Razón tenía Vasconcelos, el filósofo, al afirmar de México y de nuestras
repúblicas del Sur: “¡Da náuseas el continente!”
LA ERA DE LOS PUEBLOS-CONTINENTES
Como lo señaló previsoramente Antenor Orrego, estamos viviendo una era de
Pueblos-continentes. Y el Estado que hoy pretenda marchar desunido, lleva
inobjetablemente las de perder.
Pueblos-continentes como China, la India, la Unión Europea, los propios
Estados Unidos, cuyas trece colonias se federaron siguiendo el ejemplo
aborigen de la Confederación de las Cinco Naciones iroquesas, como los
latinoamericanos, en general, debiéramos seguir el camino aleccionador que
el Tahuantinsuyo nos trazó: con sus cuatro mil kilómetros de longitud, desde
Pasto hasta Tucumán y el Maule desde Ecuador y Colombia hasta Chile y
Argentina, y donde los españoles no hallaron pobres, ni mendigos, ni
ociosos, ni ladrones, sino un mundo de actividad y de trabajo, y gigantescos
reservorios como en la China de hoy, y silos repletos de alimentos para los
periodos de escasez y de hambruna.
LA AMÉRICA CON QUE SOÑÓ MARTÍ
Nuestra América que es una, no sólo en el origen, sino también como dijo
José Martí, en la esperanza y el peligro, goza de una extensión que supera
los 20 millones de kilómetros cuadrados, con una población de 500 millones
de habitantes, que no debiéramos estar en la aflictiva situación en que nos
hallamos.
Desgraciadamente, prosigue hasta hoy vigente la imagen plástica de Raimondi,
el sabio. Tal como el ilustre milanés nos vio hace siglo y medio, seguimos
siendo ese pobre mendigo sentado sobre un banco de oro…!
Sólo que el “banco de oro” se va empequeñeciendo, reduciendo, día a día,
hora a hora, con los barcos que zarpan llevándolo sin peso ni medida como en
tiempos de los galeones de la Colonia, y dejando tras de sí, la migaja de
“un canon minero”, que ilusiona a muchos, que se perderá en el camino
burocrático o en las nuevas “inversiones”, y que, a la postre, no hará sino
perpetuar la visión de Cerro de Pasco, de La Oroya símbolos infortunados con
sus 400 años de explotación, y sus víctimas de la silicosis, y sus pobrezas
eternas!
¡Qué aguijoneadora la frase visionaria y profética de Bolívar, que nos
muestra el origen de nuestros males: “Pareciera que los Estados Unidos dijo
el Libertador hubieran sido creados por la Providencia para plagar la
América de miserias, en nombre de la Libertad!”.
COLÓN DESCUBRIÓ EL PARAÍSO TERRENAL
¿Cuál no sería el poder de nuestra América Latina o Indoamérica como gustaba
a Haya de la Torre llamarla, y como debiéramos designarla si no renegáramos,
en el fondo, de nuestra raíz indígena! , cuál no sería el poder de esta
Nuestra América, con los ingentes recursos que hoy sirven a otros: nuestro
petróleo, nuestro oro, nuestras maderas tropicales (ocupan el cuarto lugar
en el mundo por su extensión y riqueza), sin mencionar nuestros peces y
frutos de los más abundantes y sabrosos de la Tierra, y que, con complicidad
de malos políticos, decoran y alegran el yantar de otras mesas lejanas, ¡y
faltan en las nuestras…!
Aquí hay ancho terreno para todos, y no sólo por lo benigno de nuestros
climas; por las riquezas nuestras, que hicieron proverbial en Europa la
frase de “Vale un Perú!”.
América sigue siendo ese “Paraíso terrenal”, que vio Cristóbal Colón hace
500 años, al columbrar justamente desde su carabela en vaivén, las pródigas
tierras de la verde Venezuela, en el horizonte marino…
¡Y no se equivocó! Saludemos, pues, con optimismo, en el umbral del año
2007, este “Cambio de Época”, que nos han traído los nuevos vientos
electorales, sí, este despertar de nuestra América! |