INTERNACIONAL

LATINOAMERICA: HACIA UN REAL CAMBIO DE ÉPOCA

 

Ha sido este 2006 un año electoral, a nivel latinoamericano. ¡Y cierra bien este final Diciembre con los triunfos inobjetables de Lula en Brasil, el sandinista Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa, en Ecuador, y más recientemente, el domingo 3, el del Presidente Hugo Chávez, en Venezuela!

 

Escribe: Teodoro RIVERO-AYLLÓN

Rafael Correa hombre de visión y de coraje (ha derrotado al magnate bananero, el más grande multimillonario de Ecuador) declaró antes de la lid, hastiado ya de los fracasos del neoliberalismo asfixiante y criminal, que nos endeuda y nos ultraja: “¡Estamos viviendo dijo Correa no una época de cambio, sino un cambio de época!”

DE LA CUBA DE CASTRO AL PARAGUAY DE TABARÉ
¡Sí. Sumemos a ello el que en parecida dirección, se orientan la Argentina de Néstor Kirchner, la Bolivia de Evo Morales, el Paraguay de Tabaré Vásquez, a pesar de cuantas objeciones y censuras motiven estos regímenes de izquierda, que siguen el heroico camino de la Cuba de Fidel Castro, esa Cuba que ha sobrevivido a los 46 años del más infame de los bloqueos económicos de la Historia!
Bien podría responder Fidel el Comandante Fidel, desde la agonía de su glorioso ocaso, a los que todavía duden en América. Bien podría responderles con la clásica frase del Ingenioso Hidalgo de la Mancha, en su cruzada por la Justicia social: “¡Los perros ladran, Sancho, señal de que avanzamos…!”

DESCONFIEMOS DE LOS GLOBALIZADORES
En un mundo “globalizado” per force en que las grandes batallas se dan en el campo comercial y en que el pez grande se devora al chico, no nos queda otra alternativa que “Unirnos… o Hundirnos!”.
El trato será así por lo menos más digno, y de igual a igual, y no de mendicantes de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que a todas luces nos desfavorece y que, tras el fracaso norteamericano en Cancún, es parte junto a la carrera armamentista en que están cayendo nuestros ministros de Defensa, interés de la iniciativa yankee para quebrar vertebralmente la integración de la Comunidad Andina de Naciones, el propio MERCOSUR, y esa salvadora Unidad Continental con que soñó Bolívar.
¡Y esto lo saben bien nuestros malos políticos!
Frente a los Estados Unidos de Norteamérica, que nos siguen considerando su “patio trasero”, somos los inermes “Estados DesUnidos del Sur”: única causa de nuestra dependencia y postración indefinidas por dos siglos!
Somos los “Estados DesUnidos del Sur”, del que los “hermanos del Norte” los de la política del Good Neighbour (el Buen Vecino!), en que muchos ingenuos creyeron se aíslan discriminatoriamente, levantando entre ellos y nosotros un “Muro de la Infamia”, que rompe el Panamericanismo con que han venido engatuzándonos…

LA MURALLA CHINA EN AMÉRICA
Un “Muro de la Vergüenza”, después de haberle arrebatado a México a lo largo de su historia, el 50% de su territorio la mitad, desde la Alta California hasta Texas; después de haberle hipotecado su futuro, con una deuda que sobrepasa los 200,000 millones de dólares por los que el pueblo mexicano debe pagar cada mes, mil millones de dólares, por servicio de la deuda!; después de imponerle mandatarios desde los tiempos de Iturbide y Benito Juárez, hasta el último, un gerente de la Coca Cola, presidente de la República, el que hoy deja en el humillado sillón palaciego por evidente fraude a un sucesor de la línea pro-yankee, y garante seguro de la continuación del vasallaje y de los pagos puntuales de esa deuda!
Razón tenía Vasconcelos, el filósofo, al afirmar de México y de nuestras repúblicas del Sur: “¡Da náuseas el continente!”

LA ERA DE LOS PUEBLOS-CONTINENTES
Como lo señaló previsoramente Antenor Orrego, estamos viviendo una era de Pueblos-continentes. Y el Estado que hoy pretenda marchar desunido, lleva inobjetablemente las de perder.
Pueblos-continentes como China, la India, la Unión Europea, los propios Estados Unidos, cuyas trece colonias se federaron siguiendo el ejemplo aborigen de la Confederación de las Cinco Naciones iroquesas, como los latinoamericanos, en general, debiéramos seguir el camino aleccionador que el Tahuantinsuyo nos trazó: con sus cuatro mil kilómetros de longitud, desde Pasto hasta Tucumán y el Maule desde Ecuador y Colombia hasta Chile y Argentina, y donde los españoles no hallaron pobres, ni mendigos, ni ociosos, ni ladrones, sino un mundo de actividad y de trabajo, y gigantescos reservorios como en la China de hoy, y silos repletos de alimentos para los periodos de escasez y de hambruna.

LA AMÉRICA CON QUE SOÑÓ MARTÍ
Nuestra América que es una, no sólo en el origen, sino también como dijo José Martí, en la esperanza y el peligro, goza de una extensión que supera los 20 millones de kilómetros cuadrados, con una población de 500 millones de habitantes, que no debiéramos estar en la aflictiva situación en que nos hallamos.
Desgraciadamente, prosigue hasta hoy vigente la imagen plástica de Raimondi, el sabio. Tal como el ilustre milanés nos vio hace siglo y medio, seguimos siendo ese pobre mendigo sentado sobre un banco de oro…!
Sólo que el “banco de oro” se va empequeñeciendo, reduciendo, día a día, hora a hora, con los barcos que zarpan llevándolo sin peso ni medida como en tiempos de los galeones de la Colonia, y dejando tras de sí, la migaja de “un canon minero”, que ilusiona a muchos, que se perderá en el camino burocrático o en las nuevas “inversiones”, y que, a la postre, no hará sino perpetuar la visión de Cerro de Pasco, de La Oroya símbolos infortunados con sus 400 años de explotación, y sus víctimas de la silicosis, y sus pobrezas eternas!
¡Qué aguijoneadora la frase visionaria y profética de Bolívar, que nos muestra el origen de nuestros males: “Pareciera que los Estados Unidos dijo el Libertador hubieran sido creados por la Providencia para plagar la América de miserias, en nombre de la Libertad!”.

COLÓN DESCUBRIÓ EL PARAÍSO TERRENAL

¿Cuál no sería el poder de nuestra América Latina o Indoamérica como gustaba a Haya de la Torre llamarla, y como debiéramos designarla si no renegáramos, en el fondo, de nuestra raíz indígena! , cuál no sería el poder de esta Nuestra América, con los ingentes recursos que hoy sirven a otros: nuestro petróleo, nuestro oro, nuestras maderas tropicales (ocupan el cuarto lugar en el mundo por su extensión y riqueza), sin mencionar nuestros peces y frutos de los más abundantes y sabrosos de la Tierra, y que, con complicidad de malos políticos, decoran y alegran el yantar de otras mesas lejanas, ¡y faltan en las nuestras…!
Aquí hay ancho terreno para todos, y no sólo por lo benigno de nuestros climas; por las riquezas nuestras, que hicieron proverbial en Europa la frase de “Vale un Perú!”.
América sigue siendo ese “Paraíso terrenal”, que vio Cristóbal Colón hace 500 años, al columbrar justamente desde su carabela en vaivén, las pródigas tierras de la verde Venezuela, en el horizonte marino…
¡Y no se equivocó! Saludemos, pues, con optimismo, en el umbral del año 2007, este “Cambio de Época”, que nos han traído los nuevos vientos electorales, sí, este despertar de nuestra América!

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