ENTREVISTA

"LA VIOLENCIA PARAESTATAL ES UN BUMERÁN"

Belisario Betancour, ex presidente de Colombia y ex Premio Nóbel de la Paz, reflexiona a su paso por Trujillo sobre cómo afrontar el tema de la seguridad.

 

MÉRITOS ACORDE A SU ALTA INVESTIDURA. El rector de la UNT, Carlos Sabana, entrega el premio de Doctorado Honoris Causa al académico, literato y ex presidente de Colombia, Dr. Belisario Betancur. Seguido el presidente del Gobierno Regional de La Libertad, José Murgia Zannier, le otorga la distinción de nuestra región y luego el alcalde César Acuña Peralta, hace lo mismo en representación de La Municipalidad Provincial de Trujillo.

De paso por Trujillo para recibir un doctorado Honoris Causa concedido por la Universidad Nacional de Trujillo, Belisario Betancour sostuvo una entrevista en la que abordó el álgido problema de la violencia. Preguntado sobre la aparición de grupos paraestatales para combatir este flagelo, alertó que el remedio podría ser peor que la enfermedad. Una seria advertencia en momentos en que pende una grave denuncia sobre ejecuciones extrajudiciales cometidas en nuestra ciudad en la lucha sin cuartel contra grupos de delincuentes organizados.
Podríamos hablar del problema de la inseguridad ciudadana desde su vasta experiencia como un colombiano que ha transitado por épocas muy duras y que recién están conquistando la paz social, ¿qué lecciones ha dejado para el resto de países latinoamericanos la experiencia de Colombia en la lucha contra el flagelo de la violencia común y la violencia política?
En Colombia, efectivamente, hemos pagado precios muy duros, uno de ellos fue la incomprensión internacional, que nos presentaba como victimarios cuando en realidad éramos las víctimas de la droga. Afortunadamente, la política de seguridad democrática del presidente Uribe está dando resultados y se han logrado avances muy dramáticos y expresivos en la lucha contra la droga. Ahora uno de los fundamentos del éxito de esa lucha ha sido la creación de conciencia de que la lucha no es sólo de los gobiernos, sino que es de la totalidad de la comunidad. Frente a una lacra de esta magnitud no hay medicaciones excluyentes, no se puede dar una receta única porque cada sociedad tiene su propia idiosincrasia.
Ahora, a ustedes les tomó medio siglo llegar a la conciencia ciudadana para contrarrestar y combatir esos flagelos, ¿cuál es su apreciación respecto a la violencia que azota a países como México o el Perú?
No tengo informaciones suficientes para expresar cómo es que la enfermedad de la violencia se manifiesta en estos países, lo que puedo señalar es que se debe crear conciencia en la totalidad de los elementos de la sociedad para reaccionar con una medicina apropiada y en forma conjunta.
Se afirma que en Trujillo está surgiendo una violencia paraestatal que es un tercer actor, se habla de escuadrones de la muerte. ¿De qué manera cree Ud. que empeora el problema de la inseguridad la aparición de este tipo de violencia?
Sin la menor duda que contribuye a agravar aún más el problema. Si en algún momento, un gobierno comete a mi juicio el exabrupto de buscar el ejercicio de la fuerza, no en la fuerza pública sino en elementos externos a ella, eso es un bumerán que se devuelve. La pregunta es después quién los desarma, entonces los gobiernos a mi juicio tienen que confiar en la reacción de la comunidad como totalidad.
Algunos analistas sostienen que el problema de la seguridad será un tema crucial para el desarrollo sostenible de Latinoamérica, ¿Ud. cree que este flagelo recrudezca en esta región al punto de afectar las inversiones privadas nacionales y extranjeras?
En realidad, lo que veo es que el camino se va despejando. El triunfo en Uruguay del Frente Amplio, conformado por los antiguos Tupamaros, es una clara muestra de que se puede llegar al poder por la vía civil y de este modo le están dando lecciones a los grupos insurrectos. Lo mismo ha ocurrido en El Salvador, por ejemplo, donde las guerrillas del Frente Farabundo Martí se fueron a la guerra, pero cuando entraron a negociar con la mediación de las Naciones Unidas empezaron a avanzar y lograron llegar al poder.
¿Cuál es su opinión respecto a la propuesta que está planteando el presidente Alan García de promover una política de desarme y un acuerdo de no agresión entre los países de América del Sur?
Creo que no soy quién para dar recetas frente a los problemas de los países. Cada uno de ellos resuelve sus problemas con sus propios medicamentos, extraídos de sus propias realidades. Por ejemplo, Chile y Argentina arreglaron por mediación del Papa los temas conflictivos del Canal Beagle.Honduras y El Salvador tuvieron una guerra que se llamó la guerra del fútbol hace muchos años y finalmente llegaron a acuerdos pacíficos. Estos son algunos casos de conflictos que tuvieron soluciones pacíficas y propias de cada uno de esos países.
Desde la perspectiva de haber sido un hombre de Estado, ¿cómo evalúa la reacción positiva que ha registrado Latinoamérica en medio de la crisis financiera mundial que ha sacudido al mundo?
Lo que ha ocurrido es que América Latina ha estado mejor preparada que antes, la gran banca había tomado precauciones y los países no habían incurrido en el endeudamiento fácil. Cuando yo llegué al gobierno en 1982 al cabo de unas semanas se presentó la gran crisis de la deuda externa. México, Argentina, Venezuela y Brasil suspendieron pagos de una manera dramática. Creo que hemos aprendido la lección y por eso las repercusiones han sido menos dramáticas y se está saliendo de la crisis. Veo que la economía del Perú se ha recuperado de manera formidable, todavía falta pero ya hay una recuperación.

“Vargas Llosa merece el Premio Nóbel”

¿Podría contarnos cómo se originó su interés por la cultura peruana?
Desde muy joven me gané la vida dando clases de literatura latinoamericana y ejerciendo este oficio fue que llegué naturalmente a César Vallejo, él es mi ídolo, un gran icono.
¿A través de cuál de sus obras logró ese acercamiento con Vallejo?
De Los Heraldos Negros y de Trilce. Una de las joyas bibliográficas que guardo en mi biblioteca es una edición príncipe de Trilce con una dedicatoria de puño y letra de Vallejo a don José Bergamín.
¿Cómo obtuvo la edición príncipe de Trilce si no es mucha indiscreción?
En un anticuario de unos amigos de Madrid, en España. El libro llegó a mis manos por Juan Carlos Panero, hijo del poeta Leopoldo Panero a quien don José Bergamín obsequió ese ejemplar.
En la literatura peruana no hemos tenido la suerte de tener un Premio Nobel como lo han tenido ustedes con García Márquez
Pero tienen grandes escritores como Vargas Llosa.
A eso iba mi pregunta, ¿cree que Vargas Llosa reúne los méritos suficientes para recibir el Premio Nobel?
Desde hace mucho tiempo los tiene. Tengo el honor de ser su amigo y de trabajar hace muchos años con la editorial Alfaguara y Santillana que es la editora de las obras de Vargas Llosa y he estado muchas veces con él en muchos sitios del mundo; lo admiro y lo aprecio mucho.

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